
El energy manager es el responsable de la conservación y el uso racional de la energía en empresas, organismos públicos y entidades. Esta figura fue introducida por el artículo 19 de la Ley italiana 10/1991, que establece la obligatoriedad de su nombramiento a partir de determinados umbrales de consumo: 10.000 tep al año para el sector industrial y 1.000 tep para el sector civil/residencial, terciario, transportes y administraciones públicas.
En un entorno marcado por la transición energética, costes al alza y normativas en constante cambio, el energy manager ha dejado de ser un mero trámite legal: es el profesional que convierte los datos de consumo en decisiones estratégicas. En esta guía analizamos quién es, qué funciones desempeña en la práctica, cuándo es obligatorio su nombramiento, en qué se diferencia del EGE certificado y qué herramientas emplea en su día a día.
El energy manager es la persona, interna o externa a la organización, encargada de analizar, monitorizar y optimizar el uso de la energía. Su designación constituye un acto formal de la empresa o entidad, comunicado anualmente a la FIRE (Federazione Italiana per l'uso Razionale dell'Energia), que gestiona el registro oficial por delegación del Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética.
Lejos de ser una figura en retroceso, en 2024 las designaciones comunicadas a la FIRE alcanzaron el récord de 2.571. De ellas, 1.752 proceden de entidades obligadas por ley y 819 de organizaciones que optaron por nombrarlo de forma voluntaria al estar por debajo del umbral. La tendencia es evidente: cada vez más empresas consideran la gestión energética como una palanca de competitividad y no como una imposición.
El trabajo diario del energy manager gira en torno a los datos de consumo. Sus responsabilidades principales comprenden:
A estas tareas se suma de manera creciente el apoyo a los informes de sostenibilidad: los indicadores energéticos constituyen un pilar básico en las métricas ESG exigidas a numerosas compañías.
El nombramiento es preceptivo, según el art. 19 de la Ley 10/1991, para aquellas entidades que durante el año natural precedente hayan superado los siguientes umbrales de consumo:
La tep (tonelada equivalente de petróleo) es la unidad de medida que permite homogeneizar y sumar vectores energéticos distintos: a modo orientativo, 1.000 metros cúbicos de gas natural equivalen aproximadamente a 0,85 tep. La notificación de la designación debe enviarse antes del 30 de abril de cada año exclusivamente a través de la plataforma NEMO (Nomina Energy Manager On-line) gestionada por la FIRE.
Una advertencia clave para organizaciones próximas al umbral: el cómputo debe realizarse sumando la totalidad de vectores (electricidad, gas, energía térmica, combustibles) en todas las sedes del grupo.
Es habitual que una corporación multisede descubra que está obligada únicamente cuando consolida por primera vez sus consumos en un balance global; esta es una de las razones por las que conviene implantar la adquisición sistemática de datos antes de que la ley lo exija.
El incumplimiento de la designación por parte de un sujeto obligado puede acarrear sanciones administrativas y, sobre todo, la exclusión de ayudas públicas e incentivos fiscales que exigen una gestión energética formalizada. La designación voluntaria, como constatan los datos de la FIRE, es una práctica en continuo crecimiento incluso por debajo de los umbrales.
Ambas figuras tienden a confundirse, pero responden a conceptos diferentes. El energy manager es una designación administrativa: la organización nombra a un responsable en virtud de la Ley 10/1991, sin que la legislación exija una titulación o certificación metrológica concreta. El EGE (Esperto in Gestione dell'Energia), en cambio, es un profesional certificado conforme a la norma técnica UNI CEI 11339 por una entidad acreditada: una certificación de competencias personales de carácter voluntario.
Sin embargo, la certificación EGE resulta obligatoria para determinadas actuaciones: desde el 19 de julio de 2016, las auditorías energéticas obligatorias estipuladas por el art. 8 del D.Lgs 102/2014 para grandes empresas y consumidores electrointensivos deben ser suscritas por EGE certificados, ESCO certificadas o auditores energéticos acreditados. En síntesis:
No existe una titulación habilitante única. El perfil habitual proviene de una carrera técnica (ingeniería energética, mecánica, eléctrica o industrial, así como arquitectura o física) combinada con experiencia práctica en gestión energética o mantenimiento de instalaciones.
Las competencias diferenciales son el dominio de las tecnologías de generación y consumo, el conocimiento regulatorio, la capacidad analítica sobre curvas de carga y la gestión de planes de ahorro con criterios de retorno de inversión. La certificación EGE y los cursos avanzados, como los impartidos por la FIRE, constituyen la vía más sólida para acreditar cualificación y mantenerse al día.
Según los estudios salariales más recientes del sector, la retribución media de un energy manager en Italia ronda los 47.000 euros brutos anuales, situándose la banda más habitual entre 40.000 y 60.000 euros, con remuneraciones que superan los 80.000 euros en perfiles sénior y consultores independientes de prestigio.
Las variables más determinantes son el sector de actividad, el volumen de la empresa, la localización geográfica y, cada vez con mayor frecuencia, los ahorros económicos efectivamente demostrados.
El marco regulatorio europeo se encuentra en plena transformación. En la actualidad rige el D.Lgs 102/2014, que impone a grandes empresas y compañías energívoras una auditoría energética cuatrienal. No obstante, la Directiva Europea de Eficiencia Energética (UE) 2023/1791 reformula estas obligaciones en función de los consumos reales y no del tamaño societario:
El decreto nacional de transposición se encuentra en fase de tramitación (el plazo comunitario venció en octubre de 2025 y el borrador está en consulta pública): los umbrales definitivos quedarán fijados tras su publicación oficial.
Para los responsables de edificios e instalaciones el mensaje operativo es concluyente: resulta indispensable conocer con exactitud el consumo por vector y por centro de trabajo. Quienes implementen ahora una infraestructura de monitorización llegarán a la entrada en vigor con los datos consolidados.
La digitalización ha transformado por completo esta profesión. Hasta hace pocos años, el gestor energético trabajaba sobre facturas mensuales y hojas de cálculo; hoy opera con telemetría en tiempo real. En la práctica, el cuello de botella rara vez radica en la plataforma informática:
proviene de la ausencia de submedición. Un único contador de acometida general en un inmueble no permite discernir qué planta, climatizadora o línea productiva genera consumos anómalos, convirtiendo cualquier diagnóstico en una estimación teórica. Las herramientas indispensables son:
Esta es la línea que define al software de gestión energética de UTwin: una solución en la nube que unifica en un solo entorno el seguimiento de electricidad, agua, gas y confort ambiental, el GMAO de mantenimiento y el gemelo digital del edificio, complementado con algoritmos de IA que regulan los equipos a distancia según las condiciones climáticas y la ocupación.
La plataforma integra además el suministro directo de smart meters y sensórica IoT. Para el energy manager, esto significa disponer de una fuente única y contrastada para diagnósticos, reporting e intervenciones técnicas, tanto en plantas de producción como en centros educativos.
Analiza los consumos energéticos de la entidad, supervisa su evolución temporal, localiza ineficiencias y propone mejoras técnicas, optimiza contratos de suministro, gestiona subvenciones e informa periódicamente a la dirección general.
Cuando en el ejercicio anterior el consumo global haya superado los 10.000 tep (sector industrial) o los 1.000 tep (sector residencial, terciario, transportes y sector público). La notificación debe tramitarse anualmente antes del 30 de abril mediante el sistema NEMO de la FIRE.
No: la Ley italiana 10/1991 no exige certificación previa para ejercer el cargo. La acreditación como EGE (UNI CEI 11339) es una certificación voluntaria de capacitación técnica, aunque resulta preceptiva para actuaciones formales concretas, como la firma de auditorías energéticas obligatorias bajo el D.Lgs 102/2014.
De media se sitúa en torno a los 47.000 euros brutos anuales, con una horquilla habitual de 40.000 a 60.000 euros y retribuciones por encima de 80.000 euros en puestos de alta dirección o consultoría especializada.
La FIRE (Federazione Italiana per l'uso Razionale dell'Energia), entidad delegada por el Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética para tramitar las altas en la plataforma NEMO y editar el informe estadístico anual de gestores energéticos.
Tanto si su empresa rebasa los umbrales legales como si simplemente busca erradicar sobrecostes imprevistos en factura, el paso obligado es el mismo: medir. Una radiografía técnica y fiable de los consumos, clasificada por fuente energética y por inmueble, es lo que transforma la figura del energy manager de exigencia burocrática a inversión rentable, anticipando el cumplimiento de las normativas comunitarias.
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